El juego que mejor juega

Por estos días hay una nueva ofensiva mediática y política para introducir a las sociedades anónimas en las entidades deportivas, entiéndase, en los clubes de fútbol. Se trataría, a primera vista, de una propuesta para sacar a los clubes de su estancamiento y su fracaso.

¿Cómo dice usted? ¿Que los clubes de fútbol han fracasado? ¿No sabe acaso que Argentina es de los pocos países del mundo que ha ganado tres títulos mundiales, diez y seis copas América y dos medallas de oro en las olimpíadas? ¿Eso le parece un fracaso? Bueno, no se sulfure, pero no todo es fútbol en la vida, hay cosas más importantes que correr detrás de una pelotita.

Ah, ¿usted cree que en los clubes lo único que se hace es que jugar al fútbol? Y, claro, si no, no serían clubes de fútbol. ¿No sabe que para miles de jóvenes es la oportunidad de acceder al deporte? A ver, dígame, ¿qué otros deportes se practican en un club de fútbol? No sé si tengo memoria para decírselos todos; a ver: boxeo, taekwondo, judo, vóley, básquet, hockey, ajedrez, tenis, handball, gimnasia artística. ¿Ya le dije rugby, natación, atletismo, pingpong, lucha libre, paddle, esgrima, beisbol, karate, patín? Y seguro que me olvido de otros. Además, en todas las disciplinas participan los varones y las mujeres, los infantiles, los jóvenes, los grandes y los veteranos. Y además se hace gimnasia, baile, teatro, literatura y, sobre todo, relaciones humanas con los vecinos.

Bueno, bueno, relaciones humanas se pueden hacer en cualquier parte. Pero dígame, ¿de quiénes son esos clubes que hacen todas esas cosas? ¿De quienes van a ser? De sus socios. La gente creó esos clubes, algunos tienen más de 100 años. Gente vieja. Los clubes, digo.

Entonces, no entiendo, ¿para qué los quieren hacer sociedades anónimas? ¿Para qué va a ser? para poder ganar plata con ellos. No se puede permitir ninguna actividad donde no se gane plata. ¿Cómo es eso de que la gente es dueña de los clubes y hace lo que quiere? ¿Por qué no se puede invertir en los clubes, y tener un retorno, y si pinta lavar un poco de dinero mal habido, ¡eh!? ¿Dónde está la libertad si no se puede hacer nada de eso?

Pero, dígame la verdad, ¿usted cree que con el patín o el judo se gane mucha plata? No, claro que no, por eso cuando se hagan cargo las sociedades anónimas se van a dedicar a aquello que sí deje ganancias. Y esos miles de jóvenes de los que antes me hablaba ¿qué harán en ese caso? Bueno, el que tenga plata para pagar “precio de mercado” no tendrá problemas, y el que no, ¡qué pena!, así es el mundo amigo.

A mí me parece bien lo de las sociedades anónimas, pero no me parece razonable que el que no tenga dinero no pueda hacer deportes. Ah, ¿no? ¿Y le parece razonable que no les den remedios oncológicos a los que no los pueden pagar? ¿Qué dejen pudrir en depósitos los alimentos destinados a los comedores populares donde concurren las personas que la están pasando mal? ¿Que hayan reducido a la mitad el poder adquisitivo de las ya bajas jubilaciones y pensiones de los viejitos? Al lado de eso, ¿qué es que algunos miles de los jóvenes ya no tengan clubes para ir a hacer deportes?

¿Qué tiene que ver los viejitos, los que la pasan mal y los enfermos de cáncer con las sociedades anónimas en los clubes? Creo que estoy confundido por su culpa: ha mezclado frazadas con limones y las cosas buenas terminan pareciendo malas.

Le voy a contar un secreto, pero no lo ande repitiendo por ahí porque lo tomarán por loco: usted cree que el mundo es uno solo, ¿no? Por supuesto. ¿Vio? De ahí viene la confusión, en verdad, existen dos mundos, lo que es bueno en uno es malo en el otro, y viceversa. ¿Y cuáles son esos dos mundos, a ver? Uno es el de la gente, el otro es el del mercado. En el mundo de la gente hay clubes, amigos, se estudia, trabajamos, bailamos en los casamientos, hacemos regalos en los cumpleaños, nos alegramos con los nacimientos y nos entristecemos cuando alguien se va al tacho. En el mundo del mercado sólo hay dinero, buscamos relacionarnos con los que tengan dinero, nos ilusionamos con tener más dinero y odiamos todo lo que no da dinero, como los benditos clubes. ¡Cuánta plata podríamos estar ganando allí y nos la estamos perdiendo porque la gente quiere ser dueña de los clubes que creó! ¡Habrase visto semejante atentado contra la libertad de quedarnos con lo que es del otro! ¡Maldito Flanders!

En la Argentina, amiga, amigo, hemos tenido toda clase de gobiernos en estos cuarenta años de democracia, pero todos, en mayor o menor medida, iban de uno a otro mundo con distintas ideas y suerte diversa, pero el gobierno actual es el primero que vive encerrado en el mundo del mercado y sólo va al mundo de la gente a buscar litio, aerolíneas o clubes.

Uhm. Oiga, y por un casual, si no es mucho preguntar, ¿no sabe de dónde sale el tren para el mundo del mercado, ese donde todo es dinero? La verdad, no lo sé, algunos dicen que en ese mundo viven muy pocos, otros que los pasajes están agotados desde hace tiempo. Pero la ilusión es lo último que se pierde, ¿no? Y, sí, tengo un amigo que todavía está esperando cobrar en dólares. ¿Y usted no cree que eso sea posible? Bueno, primero lo tendrían que reincorporar, porque acaban de despedirlo.

Julio de 2024. emiliopauselli@gmail.com

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