El género fantástico

En literatura, el género fantástico se refiere a diversos tipos de obras que incluyen relatos maravillosos, de ciencia ficción, literatura gótica y otras subespecies que se agregan según el autor que trate del tema.

Es en este género donde van a hacer su aparición desde animales que hablan hasta extraterrestres que traen sabiduría o destrucción, desde vampiros que chupan sangre hasta lobizones que se emperrarán con la luna llena. La magia, de alguna manera, estará presente en casi todos ellos.

Pero es especialmente en esta época cuando el periodismo comenzó a incursionar en este género y, aunque usted no lo crea, su principal cultor termina siendo el periodismo económico. Y no se puede decir que constituya un elemento ilegítimo, toda vez que lo fantástico se ofrece como una puerta de entrada a lo incomprensible.

Así, hemos leído en estos días diversos relatos fantásticos sobre el colapso del Silicon Valley Bank, el banco de Estados Unidos que, una vez más, será salvado con los fondos públicos, o sea, de toda la sociedad norteamericana. Esos fondos no se aplicarán ni a mejorar la salud ni la educación ni el acceso a la vivienda en esa sociedad: una vez más deberán gastarse en la reparación de uno, o varios, palacios de la magia.

Porque han fracasado las regulaciones, dicen algunos. Cuando Trump fue director de Ilvermorny habría flexibilizado algunas normas de control que otros directores habían implantado luego del ataque mágico del 2008 que prácticamente destruyó la escuela norteamericana de hechicería. No hubo en aquella ocasión, en América del Norte, un equivalente al Harry Potter salvador de Hogwarts y tocó reconstruir el edificio prácticamente desde los cimientos.

Otros dicen que la pérdida de utilidades de las punto com, especialmente de la multitud de start up financiadas en aquella escuela de magia llamada Silicon Valley, fue la causa de la debacle. Los centauros iracundos no pudieron cumplir con su promesa de generar ganancias hasta el infinito y los pobres unicornios que habían depositado allí sus esperanzas deberán, una vez más, hacerse cargo de los destrozos.

La onda expansiva de esta magia oscura, según algunos investigadores poco escuchados, estaría siendo generada desde la Reserva Federal y ya comienza a golpear los muros de otras escuelas, como la Signature Bank, el First Repubic o el Credit Suisse. Los simpáticos animales fantásticos no alcanzan a embellecer el planeta y, por el contrario, los aurores siembran el terror por las calles de Wall Street y el resto del mundo.

Pero a lo que los periodistas económicos no prestan atención es a cuáles son los embrujos y los encantamientos que se realizan dentro de esos templos de la magia. Si lo hicieran, quizás descubrirían que este tipo de descalabro no obedece a que no se cumplan las leyes o a que algunos negocios funcionen temporalmente mal, sino que son el resultado directo de los hechizos que allí se intentan.

La piedra filosofal ya ha sido destruida, los alquimistas que querían transformar cualquier metal en oro perecieron en la hoguera, pero en estas escuelas nadie se rinde: quieren lograr, a cualquier precio, que el dinero genere más dinero.

Un mundo lleno de dificultades quedaría atrás si su cometido se lograra. Nos desembarazaríamos de eso tan viejo llamado trabajo, aunque, cada vez, más cosas las hagan las máquinas. Tampoco deberíamos preocuparnos por la naturaleza, con dinero repararíamos todo aquello que rompemos. Ni qué decir que desaparecerían los problemas sociales, todos, con dinero surgido del dinero, consumiríamos a lo loco mientras nos quede planeta para hacerlo.

El ingrediente secreto para alcanzar el sueño ya ha sido descubierto, es la deuda y el interés, pero por alguna razón desconocida, cuando están por lograr que funcione, todo explota y hay que comenzar de nuevo. Pasa como con aquel burro famoso que, cuando finalmente logró dominar el arte de vivir sin comer, murió.

Por eso creemos justificado, y así lo proponemos, que el periodismo económico sea considerado, con todo derecho, una de las subespecies del género fantástico. Como una nueva Rowling, podrán seguir aumentando su saga cada vez que una de estas escuelas de magia estalle.

Lo único que podemos sugerirle es que, para hacer más creíble la saga, reconozcan que el Señor Tenebroso… es el Director de la escuela.

Marzo de 2023. emiliopauselli@gmail.com

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